Hijitos Míos, una Carta de Amor y Esperanza
El apóstol Juan, en su primera epístola, dirige estas palabras llenas de amor y sabiduría a sus “hijitos”, aquellos a quienes enseñó y guió en la fe. En este pasaje, Juan les escribe con un propósito claro: prevenir el pecado y recordarles que, en caso de caer, tienen un mediador ante Dios en Jesucristo. El contexto de esta carta es crucial para entender su significado. La iglesia a la que Juan se dirige estaba enfrentando desafíos internos y externos. Había divisiones, confusión doctrinal y persecución. En medio de esta turbulencia, Juan les recuerda su relación con Dios y les ofrece consuelo y dirección. Cuando Juan les dice “estas cosas os escribo para que no pequéis”, está instándoles a vivir una vida santa y justa, siguiendo los mandamientos de Dios. Pero él también es realista, reconociendo la debilidad humana. Por eso agrega: “y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. Aquí,...